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¿Es segura una cámara hiperbárica?

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Sí, la oxigenoterapia hiperbárica (TOHB) es un procedimiento médico extraordinariamente seguro, siempre que se administre bajo supervisión médica profesional y tras un riguroso examen previo al tratamiento. Para los pacientes médicos y sus familias, la seguridad está garantizada por tres pilares: el cumplimiento estricto de los protocolos de contraindicación (como asegurarse de no tener antecedentes de neumotórax no tratado), el control preciso de la presión atmosférica y la concentración de oxígeno por parte de tecnólogos certificados, y el uso de equipos de grado médico que cumplan las normas de seguridad ASME-PVHO. Aunque el efecto secundario más común es el barotraumatismo temporal del oído medio (similar al chasquido de oídos que se siente en un vuelo), las complicaciones graves como la toxicidad del oxígeno o las lesiones pulmonares son extremadamente raras (menos de 1 de cada 10.000 casos) cuando se siguen directrices clínicas profesionales.

"Los tres pilares de la seguridad del oxígeno hiperbárico

Para entender por qué la TOHB se considera una intervención de bajo riesgo, no basta con mirar la superficie, hay que fijarse en el marco clínico que la sustenta. La seguridad nunca es un accidente, sino el resultado de la colisión de procedimientos médicos y de ingeniería estandarizados.

Estricto cribado previo al tratamiento y contraindicaciones

Esta es la primera y más importante línea de defensa. Antes de que cualquier paciente entre en la cabina, yo pediría una evaluación muy meticulosa.

Neumotórax (pulmón colapsado): Esta es la línea roja absoluta. El neumotórax no tratado está contraindicado con oxígeno hiperbárico. Dado que los cambios de presión pueden hacer que el gas se expanda o se contraiga, en un entorno presurizado, un neumotórax no tratado puede evolucionar a un neumotórax a tensión, lo que supone un riesgo absoluto que debe evitarse clínicamente.
Revisión del historial médico: También nos centraremos en los antecedentes de enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) o de cirugía de oído reciente. Según mi experiencia, siempre que este paso se haga con solidez, la gran mayoría de los accidentes médicos graves se habrán filtrado antes de entrar en cabina.

Antes de someterse a oxigenoterapia hiperbárica, se realizará un estricto cribado previo al tratamiento y una evaluación de las contraindicaciones.

Supervisión profesional de técnicos certificados

La cámara hiperbárica de oxígeno no es una máquina que se pueda "montar y despreocuparse". Es un instrumento de precisión que requiere una gestión activa. Gran parte de la "sensación de seguridad" aquí proviene del hombre que se sienta en la vigilancia fuera de la cabina.

Control preciso de la presión: El técnico es responsable de gestionar las fases de "inmersión" (aumento) y "flotación" (despresurización). Al controlar la velocidad de cambio de la presión, permitiendo que el cuerpo del paciente se adapte gradualmente, se puede minimizar el riesgo de barotrauma.
Control de la concentración de oxígeno: En un entorno clínico, la "dosis" de oxígeno está estrechamente calibrada. Debemos vigilar la presión atmosférica (ATA) y la duración para asegurarnos de que el oxígeno se encuentra dentro de una "ventana terapéutica" segura que sea eficaz y no excesiva.

Norma de equipos de grado médico (ASME-PVHO)

La seguridad física de la propia cabina está avalada por estrictas normas de ingeniería. Las instituciones clínicas como la nuestra deben utilizar equipos que cumplan la norma ASME-PVHO (American Society of Mechanical Engineers-Manned Pressure Vessel Standard).

Resistencia estructural: Lo esencial de estos criterios es que la cabina debe ser capaz de soportar cargas extremas muy por encima de la presión de tratamiento.
Prevención de incendios y ciencia de los materiales: la cabina utiliza acrílico médico especial y metal, y el interior está equipado con sistema de extinción de incendios y componentes antiestáticos. Este entorno y el simple "caparazón blando" que se ve en algunas instituciones no médicas son cosas completamente bidimensionales.

Riesgos comunes frente a riesgos poco frecuentes

Cuando hablamos de seguridad, tenemos que separar la "regulación fisiológica normal" del "riesgo médico".

Barotraumatismo del oído medio: la "molestia menor" más común
Este es el problema con mayor retroalimentación. De hecho, al igual que las molestias en el oído cuando el avión despega y aterriza, el cambio de presión hará que el tímpano sienta opresión. La enfermera clínica te enseñará a hacer "equilibrios de presión en el oído" (como los movimientos de Valsalva). En mi opinión, se trata de un efecto secundario temporal, fácil de tratar y que no debe calificarse de "accidente de seguridad".

La probabilidad de complicaciones graves derivadas de la oxigenoterapia hiperbárica es muy baja.


Complicaciones graves: un acontecimiento estadísticamente raro
La toxicidad del oxígeno (que puede causar convulsiones) o la toxicidad pulmonar del oxígeno, como se menciona en la literatura médica, existe, pero es extremadamente rara, se produce en menos de uno de cada diez mil. Por lo general, estas afecciones sólo se producen cuando el estrés o la duración del tratamiento superan con creces los criterios clínicos. En el entorno médico formal, contamos con estrictas normas de mortalidad sobre la profundidad y duración del tratamiento, lo que básicamente ha suprimido el riesgo de intoxicación hasta un nivel insignificante.

Autor: Jackson
Soy un especialista clínico hiperbárico dedicado a garantizar los más altos estándares de seguridad del paciente en oxigenoterapia. Con años de experiencia en la supervisión de sesiones de OTHB, me especializo en la implementación de rigurosos exámenes previos al tratamiento y en el mantenimiento de los estándares de los equipos ASME-PVHO de calidad médica.

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